Eran dos gallinuelas de Santo Tomás (una especie endémica de Cuba) que inexplicablemente habían llegado a hacer su nido en los tubos de aire
acondicionado de la corporación.Irónicamente, los conductos desembocaban justo a un costado de la oficina del mandamás Eustiquio del Campo y había sido éste el primero en verlos entrar cuando eran recién pichones, hace ya casi un año.
En un principio, don Quio mandó a llamar a empresas desparasitantes para que, con tóxicos químicos, intentaran sacar “estos pájaros de mierda que no me dejan trabajar”. Sin embargo, al pertenecer a una especie tan única y rara en el país, nadie había podido matar a los inocentes pajaritos.
Después de un tiempo, el napoleón contemporáneo había terminado aceptando y queriendo a los polluelos, y se autoconvenció que ellos eran un regalo divino para acercarlo a sus raíces campestres ya tan lejanas.
Salomónicamente, siempre un minuto antes de empezar la jornada laboral, don Quio se encaramaba en un piso, para llegar a la ventana más alta de su espejada oficina. Por ahí dejaba caer lombrices, chanchitos de tierra, semillas, pepas o cualquier cosa que tuviera preparada para sus queridas gallinuelas. Éstas las recibían justo a la entrada de los tubos de aire acondicionado y estaban siempre ahí, puntuales y hambrientas.
Esta vez, Eustiquio venía llegando tarde a su oficina después de una impostergable y extra-ordinara reunión de directorio a primera hora, pactada para anunciar los despidos, a raíz del escándalo del día anterior.
Figuraba el chiquilín secretamente encaramado y tirando el último raspado de su desayuno de avena quaker (era todo lo que había podido conseguir esa vez) cuando de súbito y sin siquiera golpear la puerta, entró el guatón Retamales corriendo con un par de sobres azules en la mano.
Que lo disculpara don Quio pero acá estaban las copias de los despidos que había pedido urgente. Que no se enojara por su interrupción pero se había apurado al máximo en el trámite. Que nunca había ido al centro y vuelto con tanta celeridad… Que le dolía el haber tenido que entregarles un sobre azul a tan bellas personas don Quio. Que Nolita Bastidas había recibido el sobre llorando, callada y tranquila. Que con el otro sobre tuvo muchos más problemas don Quio, es que Lorna Huamán sí que no lo esperaba. Que lo había tratado de guatón de mierda a él y de traidor al chiquilín. Que eso sí que sonaba feo pues don. Que rompió el primer sobre, pero que el repuesto lo había firmado y ya estaba todo en orden. Que le dejaba las copias y se retiraba inmediatamente. Que si le permitía una pregunta con mucho respeto: Que ¿Qué hacía ahí parado en ese piso mi señor?... que si necesitaba limpiar la ventana él se ofrecía a llamar a la gente del aseo en un segundo.
Después de la tremenda revuelta que había significado su osadía con Juan José, Jason estaba, solo y triste, mirando por la ventana de su oficina de subgerente. El día anterior había sido de profundos cambios en su vida. Habían despedido a su gran y única amiga por su culpa. Él, miedoso a perder su puesto al que se aferraba como una niña a las faldas maternas, no se había atrevido ni siquiera a preguntar por qué… ni mucho menos a ayudarla. Se sentía el “maricón más maricón de todos” y que había hecho una mariconada que le había costado una amistad para siempre… Mientras reflexionaba muy triste, vio un par de pájaros extrañísimos pasar volando (llenos de júbilo) por el frente de su ventana. Estaba contemplándolos cuando, por alto parlante, anunciaron que todos debían interrumpir sus actividades por 5 minutos… don Quio iba a dar un discurso para la corporación entera.
El chiquilín campestre fue escueto, lacónico pero muy enérgico: Que en la corporación estaban estrictamente prohibidos los actos inmorales y Nolita Bastidas había cometido uno de ellos. Que su cómplice Lorna Huamán había sido desafectada por la misma causa que Nolita. Que nadie se preocupara que el caso ya estaba cerrado y no se realizarían más despidos. Que pasando a un tema mucho más positivo para el futuro de la corporación, llamaba al estrado al nuevo gerente de la compañía, un hombre que llevaba años y desde muy joven trabajando en la empresa: Juan José Munizaga (ex revolucionario, ex hippie, ex techo para Chile, ex presidente del centro de alumnos, ex idealista, ex ignaciano... ex subgerente)Jason corrió a su oficina y lloró en secreto. La pena profunda de no ser el nuevo gerente, se le mezclaba extrañamente con la alegría de escuchar las palabras de don Quio descartando otro despido en la compañía. Había estado guardando su angustia por correr la misma suerte que su ex amiga.
Ahora estaba completamente confundido. Estaba tan seguro, como que le gustaban los hombres, que don Quio estaba muy al tanto de su envalentonamiento con Juan José. ¿Por qué entonces habían echado a Nolita y Lorna?
Pasó el tiempo… y con él los días de confusión. Después de un largo caminar por profundas incertidumbres, Jason llegó a la fe y terminó creyendo que el mismísimo Señor le había dado la gran oportunidad de permanecer en la corporación. De ahora en adelante, dejaría su vida licenciosa, congelaría absolutamente su inclinación sexual y se abocaría completa y únicamente a lo mejor que sabía hacer en el mundo: Trabajar en la corporación… iba a pelear el puesto de gerente con más energías y ánimo que nunca. Estaba dispuesto a trabajar 20 horas al día y 7 días a la semana por su nueva-única razón de ser…….
Preocupado porque por primera vez iba a llegar tarde a alimentar a sus pajaritos, don Quio entró serio y decidido a la extra-ordinaria reunión de directorio. Necesitaba
explicar las decisiones que había tomado para la corporación (que implicaban un par de expulsiones que ocurrirían en paralelo a su exposición ante los directores):“Señores, ha habido un escándalo de proporciones en la empresa. Jason, subgerente corporativo 3, se le fue pa’ encima a Juan José Munizaga, dejando clara su condición sexual (oculta desde que lo contratamos). En el escándalo está involucrada Nolita Bastidas como cómplice… todo esto me fue informado por la espía Lorna Huamán. Es la primera vez en muchos años de contrato, que Lorna notifica algo de este estilo. Ante la delicadeza de las circunstancias, creo que debemos actuar rápido y eficientemente. Pero señores, quiero ser enérgico en expresarles que además tenemos una oportunidad única para arreglar los índices de desempeño en la corporación.
Nolita lleva poco tiempo trabajando con nosotros, pero en cuanto llegó, nuestro índice de rendimiento ha bajando notablemente. Sospecho que se debe a sus infartantes curvas que tienen desconcentrados a los machos trabajadores, por lo que esta es la oportunidad de despedirla sin indemnización alguna. Sí señores, sé que alguna vez impulsé su contratación porque pensaba que su belleza sería un aliciente a los trabajadores a trabajar con más fuerzas… El hecho concreto que es que será expulsada en las próximas horas.
Por otra parte, todos sabemos el talento y potencial de un trabajador como Jason. Todos sabemos también, que hace tiempo el directorio estaba al tanto de su homosexualidad y vida licenciosa, gracias al impecable informe de levantamiento de perfiles que la consultora McPavez nos hizo después de un día de campo remoto, en el que yo sospeché de varios de nuestros trabajadores. En aquella oportunidad McPavez tituló “Soltero maduro, maricón seguro” un informe extenso (con fotos y vídeos) donde espiaron a Jason en actitudes muy reñidas con la moral y buenas costumbres que la corporación profesa. Aún así, en esa oportunidad decidimos que Jason siguiera haciendo carrera con nosotros, y ocultamos todas sus mariconadas para seguir gozando su talento… Decidimos también, que lo más alto que podía llegar en la empresa era el puesto de subgerente (condición que ahora ostenta) por lo delicado que resultaría tener a una persona de esas características en un cargo más importante que ese. Señores, creo que Jason aún puede seguir entregando mucho en la corporación y nos conviene mantenerlo en su cargo.
Propongo lo siguiente: Desvincular de la empresa a Lorna Huamán. Ha demostrado ser una pésima espía, aparte de ser ahora muy peligrosa sabiendo la condición de Jason.
Por otro lado, Juan José Munizaga tiene en su informe de levantamiento de perfiles (también hecho por Mc Pavez) la posibilidad de llegar a ser gerente. Como él también sabe de la condición y actos de Jason, propongo comprar su silencio eterno a cambio de un ascenso.
Junto a lo anterior, tenemos que tratar de que Jason se motive profundamente a seguir trabajando con nosotros, y es más, el muy colibrí tiene que creer a cada segundo que la posibilidad de ser gerente, está siempre latente. Así podrá seguir aportando a la corporación por mucho tiempo.
Finalmente señores, tenemos que reclutar nuevos talentos jóvenes porque Jason y Juan José ya han tocado techo”
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