Acampao como era, Don Quio se había ido de espalda ‘l loro cuando vió caer la productividad de la corporación en más de 15 puntos porcentuales… ¿Qué “diaulos” pasaba?
Las ventas seguían iguales, la gente seguía trabajando hasta las 10 de la noche todos los días y la corporación parecía estar más sana que nunca. Sin embargo, la productividad ya no era la misma y Eustiquio, ni tonto, estaba preocupado por el futuro.
Se acordó de la prestigiosa empresa de consultores estadounidenses McPavez que, aparte de cobrar siderales montos de plata, tenían la fama de ser los mejores consultores del
mundo. Hace 5 años que habían revolucionado el mercado empresarial al mezclar, de manera muy peculiar, los más actualizados métodos analíticos con las más bizarras brujerías. En sus filas contaban con los más prestigiosos profesionales (doctores y MBA) además de chamanes y hechiceros de la jungla peruana, sin instrucción educacional alguna. Según decían los rumores, con sus pócimas de heces de Steve Jobs y secreciones nasales de Jack Welch, habían sacado corporaciones de hoyos profundos, dejándolas en los primeros lugares de cualquier ránking.Al llegar, el dictamen de los norteamericanos fue lapidario: “lo que pasa es que usted está manejando la corporación como un huaso abrutado”, le dijeron, “su personal está fundido y ya no tiene energías para poder trabajar tan intensamente”.
“Podría ser” pensó Eustiquio, era cosa de ver a los cabros nuevos no más. Cuando llegaron, Juan José y Jason tenían una energía que se les salía por los poros y la ambición por escalar no podían ocultarla. Ahora los dos, aunque ya con un par de personas a cargo cada uno, se notaban apagados y no se les veía mucha fuerza para subir a los puestos más importantes (jefe de área, subgerente, gerente, etc).
Después de su diagnóstico, los gringos dieron su primera recomendación: Un día de paseo de empresa con mucho incienso y música de moda. Así, la gente se relajaría, estaría feliz de trabajar en la corporación, se repondría con un día libre y quedaría complemente lista para empezar a aumentar los puntos de productividad en la compañía.
En un principio, don Quio pensó que los gringos se estaban volviendo locos: “¿qué payasá es esa de un día de paseo?”. Después de pensarlo bien, accedió. Total, mucho no perdía con organizar un día de juerga y el tema de la productividad lo tenía muy intranquilo. Además, astuto como era, iba a aprovechar de llevar a toda la corporación al campo que lo vió nacer. Como en el campo él conocía a todo el mundo, podía pasar una boleta trucha, meterle un golazo a impuestos internos y de pasadita, ver si funcionaba la estrategia de los incomprensibles McPavez.
El día de campo fue espléndido y lleno de júbilo: sol, grandes parrillas, mucho asado, trabajadores contentos (“¡hip h
urra por don Quio!”), montañas verdes y todo un pueblo campestre revolucionado al ver a los santiaguinos llegar con un ritmo de moda, recién importado de centroamérica: el reggaetón.Con el fin de palpar los ánimos de la corporación más de cerca, Eustiquio se comenzó a pasear por el recinto para ver el comportamiento de sus empleados. Como era chiquilín, pocos lo veían acercarse entre la multitud y se podía escurrir para ver la conducta “real” de sus empleados.
El guatón Corales, usualmente un junior muy introvertido (“el más guatón y lento de los junior” según muchos trabajadores), estaba convertido en el alma máter del paseo. Parrillaba a ritmo de reggaetón, era el rey de los chistes y todos gozaban de su desplante. Al parecer, a muchos se les había olvidado la carta que hace 2 meses habían hecho llegar a don Quio en la que alegaban por lo impresentable que resultaba que un junior tuviera esa contextura física y se demorara tanto en los trámites. Incluso en la carta se dejaba entrever que siempre recortaba los vueltos y los hacía desaparecer en un completo del Dominó que engullía, sin masticar, tal como una serpiente.
Por otro lado, Juan José Munizaga (ex revolucionario, ex hippie, ex techo para Chile, ex presidente del centro de alumnos, ex idealista, ex ignaciano... hoy, reggaetoneando y un poco cufifo) no paraba de hacerse el lindo con las chiquillas del call centre y todo indicaba que iba a pasar factura ese día en la noche.
Muy en un rincón de la multitud, bien vestido de negro y con una polera de David Bowie, estaba Jason. No hablaba con nadie pero miraba el asado con mucha entretención. Eso sí, parecía no gustarle mucho el ritmo centroamericano y además le llamó la atención a don Quio que usara una bufanda negra haciendo tanto calor en el ambiente. Chico y escurridizo, se acercó a él para ver si divisaba alguna pista… Justo en ese momento, Jason miró a un costado y Eustiquio del Campo pudo, por un ínfimo segundo, ver una especie de tatuaje en el cuello de Jason; justo al empezar su espalda.
No sólo se espantó porque los tatuajes estaban estrictamente prohibidos en la corporación, sino que además le dio la impresión de haber visto un arcángel negro…¿?¿?
Don Quio estaba contento porque el asado subiría su productividad, pero se preocupó ahora porque tenía extrañas sospechas de los comportamientos de Juan José y Jason, sus jóvenes promesas. Uno podría haber sido mujeriego y el otro…. ni siquiera imaginaba.
En un segundo decidió todo, iba a contratar a una espía para que trabajara en la corporación y con eso, sabría todos y cada uno de los detalles de sus trabajadores. La espía le reportaría periódicamente a él en persona, y así tendría controlados todos los hilos de su empresa. Entraría a trabajar en el call centre porque así tendría contacto con más áreas. Ya tenía la candidata ideal, una puta famosa del Minotauro: Lorna Huamán.
:::::: CONTINUARÁ:::::::::
Les comunico que "Relato oscuro de Jason el subgerente" alcanzó el día de ayer 54 puntos de rating.
ResponderEliminar...una tropa de mal enseñados... mantiene conversaciones con HBO para producir y exportar la serie al mercado norteamericano.
Esto es como "episodio 1: Las Historias de Jason"? cómo llegó la pequeña Lorna al lado oscuro de la fuerza?
ResponderEliminarme gustó! creo que el estilo de relato de nuestro escritor está cada vez mejor
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