En una de esas conversaciones sobre temas filosófico-espirituales, nuevamente terminé englobando todos los conceptos posibles desde una perspectiva lógica matemática.
Todo se resumió al plantear que, si una cierta actividad se declara como “normal”, esta no puede atentar contra la existencia misma de la especie que la ejerciese. Así, si esta actividad es “normal”, entonces todos los miembros de esa determinada especie podrían practicarla y la especie no sufriría, digamos, cambios notorios en su naturaleza. En el otro extremo, si esta actividad atenta contra la misma existencia de la especie al ser ejercida por todos sus integrantes, hasta el punto de hacerla desaparecer por completo en un periodo corto de tiempo, digamos una generación, ¿catalogarla como “anormal”, “enfermiza” o “espeluznante” es suficiente?
La actividad en cuestión es la castidad voluntaria, cada uno sabrá quienes a su alrededor la practican
lunes, 14 de julio de 2008
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Cualquier argumento orientado a fomentar la promiscuidad me parece acertado.
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