El otro día me acordé de la famosa "comunidad de Pirque". Obviamente, todos al ver la noticia nos formamos una opinión de lo positivo y de lo negativo que tenía esa "forma de vida"... alejarse del ruido de la sociedad actual, regirse bajo cánones propios, no respetar ciertos aspectos de la constitución, etc... cosas buenas y malas.

Toda la polémica nació cuando a una integrante de la comunidad, luego de su muerte, la enterraron sin los trámites legales (certificado de defunsión, Servicio Médico Legal... ¿qué se yo?). Bueno, la verdad es que ese recuerdo no duró mucho pero me guió a una interrogante que todavía no tengo totalmente resuelta: ¿tenemos la libertad de decidir si queremos vivir en sociedad?
En primera instancia se puede decir que sí, ya que cualquier día uno puede decidir dejar el trabajo, las responsabilidades, los amigos, la familia, etc, etc, etc. e irse a alguna cueva alejada y vivir de la recolección.

Pero por otro lado, si vivo de la recolección, voy a estar "robando" la fruta de un árbol (porque tiene dueño). Así es, porque todo terreno en Chile tiene dueño, ya sea el mismo Estado, algún privado, corporación, fundación, o lo que sea. Y por lo tanto, el "dueño" puede acusarme de robo y ¡¡¡ohhhh sorpresa!!! aparece la sociedad nuevamente. Pero si no quiero robar, puedo pedir. Pero para eso, tengo que interactuar con alguien más, lo que me devuelve a la sociedad. Ese es el problema: nunca se puede estar fuera de la sociedad. O sea, la libertad está en decidir si voy a estar contento o no de vivir en sociedad, independiente de que nunca voy a salir de ella.
Bueno, sé que en la práctica uno puede pasarse toda la vida sin ver a nadie. Es decir, efectivamente uno puede lograr no vivir en sociedad si se va bien lejos y no molesta a nadie; pero para que eso sea sustentable, va a depender de la suerte que tenga para que nadie me encuentre. Por eso, si alguien decide irse lejos para estar solo, le deseo la mejor de las suertes.
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